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Despedida y... nueva ubicación.

A todos los que en algún momento se han asomado a este zaquizamí, a esta buhardilla, os comunico que desde hoy y por problemas de índole técnico-operativo, estas ideas, reflexiones, artículos, etc, pasan a estar disponibles en una nueva dirección:

http://labuhardilladepedro.blogspot.com.es/

Os espero en esta nueva Buhardilla desde la que, como siempre, seguiremos mirando desde lo más íntimo hasta lo lejano. Gracias por seguir ahí.

Pedro A. López

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13/01/2015 15:36 Pedro A. Enlace permanente. sin tema No hay comentarios. Comentar.

Dependencia...Todo depende.

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Dependencia. Nombre que habla de ayuda, de necesidades, de sentimientos incluso. ¿Cómo es posible que ahora esté relacionado con términos económicos o políticos que nada tienen que ver con la situación real de muchos giennenses?

Pacientes, familias, trabajadoras  son colectivos que luchan día a día por tener, en unos casos, y por ofrecer en otros,  una calidad de vida razonablemente confortable, un sistema de apoyo absolutamente vital.

Políticos y otras especies aledañas son colectivos que ven, en esa  misma situación, posibilidades de ascenso, de arañar votos, de posicionarse frente al adversario sin tener en cuenta el sufrimiento de aquellos de quien dependen. Curioso juego de palabras. Los políticos dependen del voto de quienes dependen de sus posteriores actuaciones.  Pero suelen olvidarlo. Los unos y, curiosamente también, los otros.

La situación de la dependencia en nuestra ciudad es insostenible. El laberinto de lazos ensamblados entre empresa, Ayuntamiento, Junta y Juzgado se hace ininteligible. El dinero vuela, se pierde, huye, desaparece, se esfuma o aparece depositado en las instancias judiciales. Largo camino que se evitaría si estuviera donde realmente debe estar: a disposición de los muchos dependientes que lo necesitan y en el bolsillo familiar de las trabajadoras que llevan tiempo ofertando su labor sin remuneración. 

Los unos piensan que la culpa es de los otros. Los otros, lo contrario. Todo depende. Se hacen declaraciones, se llenan páginas y se proclaman discursos huecos que solo buscan el aplauso pero no se toman medidas, no se ve por los ojos de quien sufre, de quien “depende”.

Parece inútil llamar a la concordia, a la sensatez, a la justicia. Pero habrá que hacerlo. Una y mil veces si es necesario. Enfermos, familias y trabajadoras merecen y necesitan una solución que solo pasa por apoyar el servicio y dedicarle el presupuesto adecuado. Hecho esto, dirímanse las diferencias, si las hubiere, en los ámbitos que corresponda, pero sin que las consecuencias del enfrentamiento afecten a los dependientes ni a quienes les cuidan y acompañan. ¿Acaso el arte de la  política no consiste en velar por los ciudadanos?  ¿De qué depende que así sea?

 

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11/04/2014 15:07 Pedro A. Enlace permanente. Alzo la voz. No hay comentarios. Comentar.


Nuestra pequeña cultura jaenera.

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Leí hace poco una opinión que aseguraba que las palabras Jaén y cultura rara vez se encontraban en una misma frase. Venía a colación por una pequeña muestra de teatro, o quizá de un pequeño ciclo de cine. Tal vez se trataba de  una pequeña exposición. Es extraño pero todas las actividades que podrían cuadrar con el adjetivo “cultural” llevan de apellido “pequeña”. Las giras de las compañías de renombre rara vez recalan en nuestro Infanta Leonor. Ya no tenemos cines de cierta enjundia. Los museos adolecen de esa inercia  que los mantiene abiertos pero sin actividades que generen expectación. Los sistemas de venta online de entradas tienen oxidado el nombre de JAÉN.

Todo lo que suena a cultura en nuestra ciudad es pequeño. Por eso interesa que las semillas de otro futuro –que también es posible-  florezcan tanto en los espíritus de los actores como en el de los espectadores; tanto en de los distribuidores como en el de los organizadores locales.

En mitad de este desolador panorama recibo un mensaje de un antiguo alumno, Juan Antonio Gómez Arroyo, que me dice que en él germinó el duende del teatro tras las aventurillas que hicimos en los heroicos tiempos colegiales. Una representación del “Romancillo del Mio Cid”, escrita por mí en noches insomnes, le animó posteriormente a darse en cuerpo y alma al escenario y por ahí lo tenemos en la Asociación PASSO dirigiendo el grupo de teatro y atreviéndose con los clásicos cercanos como Federico.

Ese es el espíritu. Desde abajo, con movimientos vecinales, con grupos de aficionados que levanten las banderas de la cultura popular, con las campañas de LA PACA haciendo espectadores desde la tierna infancia escolar, con los maestros y maestras que se desgañitan  ensayando obras que luego serán presa de los objetivos de las cámaras de los abuelos y papás.

Jaén tiene que cambiar  poco a poco el adjetivo “pequeño” por el de “grande”. Si nosotros no fuimos capaces de levantar el telón cultural adecuadamente, los que vienen detrás lo harán. Estoy seguro. Ánimo,  Juan Antonio. La representación va a comenzar.

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23/03/2014 14:37 Pedro A. Enlace permanente. Jaén y sus cosas No hay comentarios. Comentar.

Las Maestras de la República

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Nuestro cine se ha asomado en multitud de ocasiones a las aulas que pueblan nuestra memoria. Desde “El maestro” de Aldo Fabrizi (1957) hasta el “¡Arriba Hazaña!” que dirigió en 1978 Gutiérrez Santos, por citar solo dos ejemplos anclados en la realidad que se vivía en las escuelas, las pantallas se han acercado a ese mundo de la enseñanza que tantas posturas encontradas genera.

La reciente entrega de los Goya nos ha acercado a quienes más se comprometieron con la educación tratando de llevarla a cualquier rincón del país por remoto que fuera en busca de una sociedad justa, libre, crítica y solidaria: “Las Maestras de la República”, de Pilar Pérez Solano. Esas mujeres independientes, alejadas del modelo femenino de los años treinta, que innovaron métodos haciendo la labor docente activa y participativa y que dieron ejemplo con su vida personal y su esfuerzo para construir en buena parte el futuro que ahora disfrutamos.

Educar en igualdad, libertad, solidaridad y pensamiento crítico se nos antoja hoy el planteamiento base de la labor en las aulas y, por tanto, homenajear a quienes pensaron en ello en tiempos difíciles no es solo una labor de los profesionales del cine, lo es de la sociedad entera, de todos los que hemos sido alumnos  o maestros desde entonces.

Pero aun quedaba otra sorpresa en la gala de los Goya. Junto a David Trueba, director de “Vivir es fácil con los ojos cerrados”  se sentaba un octogenario MAESTRO, Juan Carrión, en cuyas andanzas se basa la película. Un profesional que trata de motivar a sus alumnos con las letras de los Beatles y que emprende un iniciático camino para conocer a John Lennon. Otra muestra de avance, de esfuerzo por  abrir ventanas nuevas en el ámbito escolar.

Por una vez hay un Goya que podemos colocar en las estanterías de los colegios, junto a los globos terráqueos, los atlas o las pizarras digitales. Un premio a la labor callada de cada día. Un  aplauso a quienes “viven” la enseñanza como lo que realmente es: una llave que abre el porvenir.

 

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14/02/2014 12:18 Pedro A. Enlace permanente. Educación, enseñanza. No hay comentarios. Comentar.

Almas sin "Porvenir"

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En estos tiempos en que la cultura “de papel” parece flotar entre dos aguas, siempre al borde del precipicio, sus amantes suelen llorar con desconsuelo el final de los templos que la sustentan. Cuando una librería echa el cierre en aras de las  grandes superficies que han usurpado su espacio, una pléyade de enfurecidos lectores inundan con su lágrima despechada los medios de comunicación para mostrar su pena y su rabia.

Sin embargo, cuando la llave da la última vuelta en la puerta de un quiosco de prensa, no siempre oímos sus voces. Hace unos días, cuando los oropeles de la cabalgata de Oriente se iban apagando, una institución del Paseo de la Estación nos decía adiós, esperemos que no para siempre. Se llamaba nada menos que “El Porvenir”. Muchos años me ha honrado ser habitual visitante de ese quiosco. Desde los tiempos en que su viejo creador, Pepe, con su mujer Rosa lo lideraban, mis periódicos  me han esperado allí, en la vetusta estantería que fue de Galerías Preciados según me contaron ellos mismos. Luego llegaron sus sobrinas de las que Rocío y Juani han sido el último bastión. Día a día, mes a mes, año tras año, “El Porvenir” ha hecho honor a su nombre y ha resistido contra viento y marea los envites de mil y una crisis a base de añadir a su fondo “editorial” de revistas y prensa un colorista añadido goloso de caramelos y chucherías y hasta pan y bebidas en ocasiones.

Ahora desaparece y nos deja huérfanos. Cuando un quiosco muere, algo dentro de cada uno de los periódicos que esperaron en él la mano amiga que los hiciera desperezar cada mañana, muere también. La cultura necesita también de la información y los quioscos son una puerta que comunica con las dos. ¿Se puede ser culto sin estar informado?

Todavía, de forma refleja, mis pasos se dirigen hacia El Porvenir cada mañana. Cuando asomo la nariz  por los cristales y veo las estanterías extrañamente vacías,  sé que el alma de todos y cada uno de los periódicos y de sus lectores vaga por ellas a la espera de otro renacer. La mía, al menos, está allí.

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Manuel Hueso: Alumnos que dejan huella.

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Dicen, y me suele gustar repetirlo, que los maestros trabajamos para la eternidad ya que nunca se puede saber dónde ni cuándo acaba la influencia de nuestra labor. Quizá dicho así suena pretencioso pero hace apenas unas horas he podido abrazar de nuevo, tras casi treinta años, a uno de mis alumnos. Y he de decir con orgullo que ha sido él quien se ha preocupado por encontrarme. La salud le ha jugado últimamente una mala pasada pero eso no le ha impedido volver a recrear muchos de los momentos que compartimos en un aula del “Príncipe Felipe” de Torredelcampo. Hablo de Manuel Hueso Moral y del curso 84/85. Ha llovido mucho desde entonces pero las gotas no han empañado ni su memoria ni el recuerdo que guarda, que guardamos, de aquel tiempo. Es capaz de recitar de memoria el texto de un guión que representamos para un festival de teatro escolar; de describir hechos y situaciones que yo ya tenía olvidadas; de hacerme saber, en suma, que aquella huella tópica que aparece en las crónicas nostálgicas es una realidad. Nada más vernos me dijo que hay “Maestros que dejan huella” y un pequeño nudo me atravesó el alma. No puedo describir exactamente la sensación que me ha producido verle de nuevo, escuchar su voz, con ese timbre que no ha cambiado con el paso de tantas hojas de calendario. No es que el tiempo vuelva, es que parece que no ha transcurrido. Las imágenes, los sonidos, se han hecho presentes por sí mismas y hemos pasado a tener treinta años menos, con lo que eso supone. Manuel me habla de la nota que sacó en un examen –su primer diez, me dice-, de una revista escolar multicopiada que resumía las ilusiones de aquel grupo de chavales, de cómo éramos entonces, de sus amigos, de todo aquello que poblaba nuestro mundo de alumnos y maestros. Recuerda Manuel un idílico escenario, una época –la mejor de su tiempo escolar, afirma- que influyó en su vida posterior, que le hizo ser como es ahora, todo un padre de familia y empresario ejemplar y… aquí viene el punto de soberbia pretenciosa, me gusta creer que parte de ese escenario, de ese guión, lo escribimos juntos. Yo, apenas un jovenzuelo con la carrera recién sacada bajo el brazo y empezando una gozosa relación con quien ahora comparte mi vida. Él, ellos, unos niños que empezaban a dejarse la piel para transformarse en adolescentes abiertos a la vida que les sonreía. Y alrededor, la magia de la escuela (perdón, la palabra Escuela debería escribirse siempre con mayúscula), de la amistad, de las ganas de comernos el mundo tanto ellos como yo. Tantas ideas que se salían del corsé de los libros de texto, de los ejercicios de las libretas y los cuadernillos de mil y una disciplinas que, al fin y al cabo, nos quedaban cortas. Ni el cuerpo ni la salud me permiten ya aquellos desahogos, pero la mente –disfrazada de corazón- sí que sabe todavía volar y atrasar y adelantar el reloj para pasear con Manuel y sus compañeros por los pasillos del  colegio. ¡Qué sería de nosotros, los maestros, si no tuviéramos alguna vez constancia y confirmación de que hubo alguien que, quizá,  miró la vida a través de nuestros ojos o, mejor aún, aprendió a mirar con las pistas que le tratamos de dar con mayor o menor sabiduría!  Manuel, gracias por haber sido ese alumno ideal que todos quisiéramos tener: dispuesto, trabajador, atento, sincero, cariñoso, humilde, tranquilo, esforzado… Gracias por haberme hecho sentir de nuevo MAESTRO. Me siento orgulloso de ti. 

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09/01/2014 19:18 Pedro A. Enlace permanente. Educación, enseñanza. No hay comentarios. Comentar.

Siempre nos quedará París (O esos trenes que no pasarán por Jaén)

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Seis horas y media tarda el Ave en dejarte en París. Las redes de alta velocidad de Europa se unen a fin. ¡Albricias! Ya somos una unidad de destino en lo viajero. Nos asomamos al futuro a más de trescientos kilómetros por hora y parece que las crisis, los problemas, los dolores de cabeza se quedan atrás. Me confieso enamorado del tren. Disfruto con él habitualmente. O lo intento. Hace algunas fechas  nos apresuramos a abordar el MD con destino a Madrid. Como me gusta repetir, los trenes de Jaén no tienen esos nombres ampulosos que te hacen soñar con volar sobre raíles. No son Alaris, ni Altaria, ni Avant ni, claro está, Ave. Dicen que quizá en un futuro cercano sean de velocidad alta, que no de alta velocidad. Veremos. El caso es que  quisimos buscar el vagón correspondiente. Vano intento. Los indicadores luminosos de las puertas no funcionaban. Solo la intuición y aquellas primitivas clases de matemáticas en las que aprendimos a contar nos indicaron cuál podría ser el nuestro. Pero no acertamos. Desde que la moda de la doble cabina se implantó en los convoyes  nunca se sabe si el tren (de Jaén) va o viene, por lo que ignoras si el asiento que has elegido en la web será o no en el sentido de la marcha y tampoco si empieza en el vagón uno o en el cuatro. Hubo incluso un día en que al cambiar de modelo sin previo aviso el vagón cinco había desaparecido y las sufridas gentes hubieron de distribuirse “al tresbolillo” por los restantes a  pesar de su reserva previa. Pero los problemas seguían. La megafonía no funcionaba. Solo un gruñido entrecortado avisaba de las paradas. Y, asómbrense, de todos los baños solo uno estaba en servicio. Imaginen su estado al pasar unas horas. Interrogado el revisor sobre la tercermundista situación nos dijo, no sin cierto azoramiento, que el mantenimiento era nulo. Ni que decir tiene la inquietud que eso nos produjo. Los recortes, afirmó bajando la cabeza.

¿Acaso no merece Jaén un servicio ferroviario de calidad? ¿Se lo pedimos a los Reyes? Cuatro largas horas a Madrid. Un poco más y llegamos a… Eso, siempre nos quedará París.

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09/01/2014 19:12 Pedro A. Enlace permanente. Jaén y sus cosas No hay comentarios. Comentar.

Las telarañas de Talía. (La cultura en Jaén)

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Hace apenas unos días, a la vuelta de una de nuestras escapadas “teatrales” a la Capital del Reino mientras el Media Distancia (Los trenes a Jaén no tienen nombre propio) serpenteaba por los arrabales castellanos a punto de adentrarse en el Sur con mayúsculas escuché a mis espaldas una voz que me hizo volver impúdicamente la cabeza.

Allí estaba. Cabellera blanca devenida en coleta. Imponente altura y gesto de sensata madurez.  Era Mario Gas, el actor y director del, entre otros, inolvidable “Follies”. Le acompañaban Tristán Ulloa, Sergio Peris Mencheta y otros jóvenes actores. Verlos juntos me hizo recordar el montaje con el que van de gira en estos momentos: Julio Cesar.

Por un instante creí que quizá se dirigían a nuestro Jaén. No puede evitar levantarme y saludar a  don Mario Gas que agradeció mi gesto con su habitual cortesía justo momentos antes de que el tren se detuviera y la compañía se apease. Estábamos en Linares-Baeza y ellos se dirigían a Úbeda para actuar en la Muestra de Otoño.

Los vi marchar, andén adelante, ligeros de equipaje, con pasos acaso marcados por el viejo Shakespeare, camino de otros escenarios. Cuando el traqueteo comenzó de nuevo consulté en la  red el resto de ciudades  que visitará su gira con el ánimo de hallar nuestro Santo Reino en el listado. Vano empeño. Nuestro teatro por excelencia, el Infanta Leonor, sigue acartonado en el olvido de las  grandes compañías, apartado de las rutas  que Talía marca con su cayado y sus  borceguíes. Diríase que el teatro –y no solo él sino la cultura en general- duermen en Jaén el sueño de los justos. O quizá el de los injustos. Quienes la amamos hemos de coger carretera y manta para disfrutar de un musical, un jocoso  monólogo,  un montaje clásico, un drama, una comedia costumbrista o un recital poético.

Talía no puede limpiar las telarañas que se están formando en nuestra ciudad en el ámbito cultural. Debemos hacerlo todos y todas. ¿Acaso no nos merecemos un horizonte cultural con un mínimo de calidad e incluso de cantidad? Talía llora. Nos llama. Oigámosla.

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24/11/2013 15:06 Pedro A. Enlace permanente. Jaén y sus cosas No hay comentarios. Comentar.

Tu fuerza es tu futuro (Día nacional de las Enfermedades Neuromusculares. 15.11.2013)

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Tu fuerza es tu futuro.

(En el Día Nacional de las Enfermedades Neuromusculares. 15 de noviembre)

Para algunas personas, entre las que me encuentro, dedicar un día especial a un problema social no siempre es buena señal.  Al contrario.  Significa que hay trescientos sesenta y cuatro días al año en que ese problema, dolencia o efeméride vegeta en la memoria o, peor,  en el olvido de la sociedad.

Las enfermedades neuromusculares no escapan de esa teoría. Los sesenta o setenta mil afectados que nos movemos por el país, cuando la enfermedad nos lo permite, sabemos y estamos convencidos de que aumentar el conocimiento sobre estas dolencias y concienciar a la sociedad sobre las patologías neuromusculares es una propuesta clave para mejorar nuestras condiciones de vida.  Y en esa labor de concienciación se debería  hacer hincapié en dos ramas esenciales: los profesionales de la salud y aquellos que manejan nuestros destinos políticos.

Una enfermedad neuromuscular tiende a “inmovilizar” al paciente en la acepción más amplia de la palabra: no solo es un problema físico, que obviamente sí, sino que además se corre el peligro de aislarse y ser aislado. Pues bien, la integración de los afectados y sus familias en los distintos ámbitos de la vida: enseñanza, formación profesional, laboral, social y actividades de ocio debe ser un objetivo primordial. Hay que potenciar los canales de información y los sistemas de ayuda existentes –que hoy corren peligro de ser recortados si no lo han sido ya- y hacer valer nuestra fuerza. Esa que a veces nos falla pero que es la base sobre la que construir el futuro, el nuestro y el de la sociedad que no siempre se da por aludida.

Esa fuerza no solo es un acto individual. La unión, ya lo dice el proverbio, hace más fuerza. Asociaciones y grupos de apoyo son imprescindibles para  avanzar.  Alguien dijo una vez que “Si una persona sueña, es solo un sueño, pero si muchas personas sueñan juntas, es el inicio de una nueva realidad”. Soñemos que la fuerza  nos empuja hacia adelante, hagamos que nuestra voz se oiga, abramos puertas a la investigación, a la esperanza…. ¿Qué haremos sin aquellos que dedican sus esfuerzos a conseguir mejoras terapéuticas, médicas o rehabilitadoras?

Las peticiones son muchas: Creación de Unidades de Referencia multidisciplinares; consolidación de un único Registro epidemiológico; atención socio-sanitaria integral; desarrollar y hacer cumplir las leyes de accesibilidad; promover la integración mediante la escolarización en centros convencionales; Aumentar la discriminación positiva en el acceso a puestos de trabajo; mantener subvenciones y sistemas  de apoyo… y la solución a todas ellas ha de pasar por un proceso amplio con participación de todos los sectores implicados. El15 de noviembre quizá sea un buen momento para abrir los ojos e intentar que nadie los cierre. Pero también mañana, la semana próxima, el año entrante. El futuro, la fuerza, nos está esperando. Colabora. Infórmate. Tu futuro también puede estar en juego.

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13/11/2013 18:27 Pedro A. Enlace permanente. Alzo la voz. No hay comentarios. Comentar.

Realidad aumentada: España en venta.

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Ya lo dijo Botín. Nos llega dinero por todas partes. También el inefable Montoro nos ha abierto el  túnel , presupuesto en mano,  para que descubramos que la luz nos inunda y que el futuro ya no tiene tintes negros  a nuestro alrededor.

Algunos se afanan en proclamar una España nueva  libre de cargas; un horizonte diáfano que ha dejado atrás las preocupaciones y las penurias.  Los brotes no solo son verdes sino que cubren fachadas  –y hasta mentes y espíritus-  como hiedras hambrientas que borran las huellas del pasado.  Todo está cambiando pero a pie de calle no somos capaces de interpretar esos signos que brillan en los cielos. Nuestra percepción carece de las gafas de realidad aumentada que parecen haberse colocado aquellos que nos guían. Listas interminables de parados recorren el día  a día. Empresas de variados tamaños y larga trayectoria  luchan por sobrevivir o  nos muestran sus vísceras abiertas en canal salpicando en su caída a los trabajadores. Muchas solo esperan el descabello final que se hará visible en las vidas de quienes las han hecho florecer hasta ahora. Su valor se ha ido desplomando, su soplo es ya apenas perceptible. Quizá solo les queda esperar el descanso final.

Pero cuando la bestia cae abatida y agoniza, siempre  hay alas batiendo sobre la carroña; bolsillos repletos que derraman su dádiva para recoger futuros beneficios. Quizá la recuperación es solo un espejismo. Esperemos que no. Sin embargo,  Bancos, Constructoras, Eléctricas y alguna que otras empresa “de tronío” están en efervescencia bursátil y a  la espera de la salvación. Para una, FCC, con algún que otro lazo giennense como todos sabemos, la mano de Bill Gates se ha unido con la de la familia Koplowitz y caminan ya juntos hacia el altar de la fiebre recuperadora que, quién sabe, si se contagiará a las demás.

Acciona, Sacyr, Ferrovial y OHL por citar algunos ejemplos parecen alentar la operación. Lástima que solo nos llegue el rumor de sus aplausos y no el verdadero empuje que necesitamos los que vivimos en la economía del más lejos, más abajo, “más peor”.

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27/10/2013 13:04 Pedro A. Enlace permanente. Alzo la voz. No hay comentarios. Comentar.


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