Facebook Twitter Google +1     Admin

Se muestran los artículos pertenecientes al tema Jaén y sus cosas.

zaquizami

Cuento jaenero de mediodía.

por zaquizami el 08/04/2011 21:32, en Jaén y sus cosas

20110408213210-000-tranvia-de-jaen-pedro-a-lopez-0067.jpg

Por la ventana entreabierta de la cocina se cuelan sabrosos efluvios ajenos. Alguna mosca aventurera predice calores cercanos mientras te sobrevuela. El sol dibuja ángulos sobre el ladrillo visto de ese patio que, quizá por eso, se llama “de luces”.

Escenas diarias, anodinas, repetitivas y cercanas en las que no reparamos.

Al otro lado, en los ventanales de la zona noble, la cortina se mece añorando crepúsculos de fresca presencia. El plasma se enroca en corazones a punto de parir noticiarios. Nada nuevo. Más rutina. Unos vasos pretenden convertir el agua en vino y acaso aquellas rebanadas quisieran sacudirse la capa integral que las atenaza. El universo se repite en un bucle sin fin.

La ciudad se prepara para alimentar sus instintos, los gastronómicos, que no es hora para otras efusiones. (Al menos esperemos a la siesta, piensa alguien).

Un extraño silencio te impide oír los sonidos cotidianos: el perro del vecino, la bocina impaciente, los pitidos de los microondas…

Y es en ese instante sutil, en ese evanescente flash inalcanzable, cuando escuchas su llegada, cuando todas las ramas del bosque silencian su aleteo y hacia tu tímpano cansado solo camina él.

Oyes su marcha como el rasgueo de una guitarra seca y honda. Como el tímido parloteo de los insectos. Como el soplo de una noria monótona.

Su sonido es tenue, diríase que te acaricia en mitad del vacío. Podría adormecerte si no fuera por el perfume del guiso que te espera.

Corres a asomarte y aun consigues seguir el fulgor de su estela verdioliva. Vuela sin despegar, corre tranquilo, arremete las suaves curvas del camino con la elegancia de la alta costura, con un punto de orgullo que desafía maledicencias y un guiño, tal vez, a los incrédulos.

El viejo sol hace que sus figuras broten con brillos de novedad y sorpresa mientras renacen catedrales y dragones feroces que devoran aceites y vomitan sin humo.

Ya ha pasado pero aun permanece. Su aguileña figura dibuja estampas nuevas  y recrea paisajes desconocidos.

Él huele a pantalla de cine o a recuerdos prendidos de nostalgia  pero al tiempo hipnotiza con vistas de futuro sostenible, de presente accesible.

Miras de nuevo y lo observas detenido. Un cruce, algún semáforo. Una etapa, un descanso. Hay gentes que se arremolinan, que lo inmortalizan en sus tarjetas digitales o lo atesoran en sus móviles. Alguien, incluso, acerca su mano y la desliza por la recién nacida superficie como dudando de su existencia.

Entonces, olvidando la comida,  te oyes gritar a los tuyos desde la ventana: “Mirad, corred, que pasa el tranvía”.

 

 

Etiquetas: ,

No hay comentarios. Comentar. Más...

¿Dónde vive la historia?

por zaquizami el 12/03/2011 13:10, en Jaén y sus cosas

20110312131040-parador-jaen-de-gaulle-006.jpg

Las musas de la historia suelen darse algún que otro  garbeo por nuestros mundanos paisajes jaeneros y así ha sucedido a lo largo de los últimos milenios con una generosa y magnánima frecuencia. No repasaremos aquí los gloriosos episodios del pasado andalusí, de los tiempos de la conquista o los albores íberos que luchan por reaparecer cuando removemos solados y adoquines. Tampoco los claroscuros medievales o el dolor de mil luchas y algaradas. Ya lo hace por nosotros esa admirable iniciativa universitaria de celebrar “La Fiesta de la Historia” en este Jaén a quien no se supone muy despierto ante los aconteceres que circulan por la senda del devenir histórico.

Afirma la organización de este encuentro que somos las personas quienes hacemos la historia, que deja así de ser una asignatura, algo que huele a libro, a olvido. Y son precisamente seres humanos que nos antecedieron los abanderados de las mil y una pequeñas aventuras que dan forma a las edades pretéritas. Viajeros en el tiempo y en el espacio que llaman a nuestra puerta, quizá a la de una habitación, la 13, de un bastión giennense como el Parador.

Hubo un tiempo en que la pregunta ¿dónde paras? hacía referencia al lugar donde nos alojábamos. Y contamos en nuestra ciudad con un lugar expresamente diseñado para ello hasta en su denominación. Si. Parador.

La fiesta del recuerdo tiene hoy un nuevo invitado: Charles de Gaulle, el político y militar francés que decidió “parar” entre nosotros para tocar el cielo que juega con los olivares, desgranar recuerdos y escribir aquí sus memorias de forjador de una futura Europa mientras su vista recorría el plácido paisaje del que brota Santa Catalina.

Si nos dedicáramos a la glosa publicitaria podríamos afirmar que “La historia para en Paradores” y quizá reivindicaríamos un pequeño monumento al presidente francés frente a los recios sillares de uno de los mejores hoteles-castillo del mundo, al estilo, por ejemplo, de la efigie que De Gaulle tiene a la entrada del hotel Cosmos en Moscú.

La historia, no cabe duda, es una fiesta cuando la observamos desde el porvenir, cuando los sinsabores del día a día se han transformado en otros distintos que nos hacen olvidar o distorsionar cómo fueron aquellos otros que fraguaron nuestra actualidad. Siempre es una lucha la consecución de metas nuevas, pero luchar cansa. Y si necesitamos “parar” –valga el juego de palabras- siempre nos quedará el Parador, el nuestro, donde la paz y el sosiego nos darán el empuje necesario para avanzar, para sabernos ganadores del futuro. Como De Gaulle.

 

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , ,

Hay 2 comentarios. Más...



Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris